sábado, 14 de abril de 2012

Personajes: Rómulo Betancourt

El gobierno de Gallegos fue derrocado por un golpe militar en noviembre de 1948 y los líderes de Acción Democrática pasaron a la clandestinidad o el exilio durante los años 1948-1958.  En el exilio, además de conducir la resistencia a la dictadura, Betancourt escribió su obra fundamental, Venezuela, política y petróleo, publicada en México en 1956. En diciembre de 1958, año en que fue derrocada la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez,  se realizan elecciones democráticas y Rómulo Betancourt es electo Presidente Constitucional para el período 1959-1964.

Durante su período de gobierno, el Congreso de la República aprueba, por unanimidad, la Constitución de 1961, que ha sido la de más prolongada vigencia en la historia del país. Además, se impulsa la reforma agraria, la alfabetización, el régimen de partidos, la masificación de la educación, la salud y la asistencia social; se estabilizan las condiciones económicas, se reanuda la política petrolera nacionalista, se participa en la creación de la OPEP, se impulsa la industrialización a través de la sustitución de importaciones, se inicia el programa de industrias básicas estatales, se funda Ciudad Guayana y se crea una red vial moderna para todo el país.

A fines del gobierno constitucional de Betancourt se realizan elecciones democráticas y se efectúa, por primera vez en la historia de Venezuela, un traspaso de poder entre presidentes electos por el pueblo. El nuevo mandatario sería Raúl Leoni, candidato de Acción Democrática. Rómulo Betancourt decide vivir fuera de Venezuela (1964-1972), como manera de mostrar que realmente se había producido ese traspaso de poder.
En las elecciones de 1968, Acción Democrática, después de sufrir una división, pierde las elecciones presidenciales  y es electo el líder demócrata cristiano Rafael Caldera. En esa oportunidad se establece el precedente del traspaso pacífico del poder entre partidos políticos opuestos y se inicia la alternabilidad democrática en Venezuela. Para las elecciones de 1973, que gana ampliamente Acción Democrática, Rómulo Betancourt no acepta ser considerado como candidato presidencial de su partido, con el objeto de dar oportunidad a nuevos líderes y nuevas generaciones, y es postulado y electo Carlos Andrés Pérez.

En 1975, el Congreso de la República aprueba por unanimidad la nacionalización de la industria petrolera, que se hace efectiva en 1976.  La nacionalización fue posible por las políticas nacionalistas iniciadas en 1945 y que fueron reemprendidas a partir de 1958.

Rómulo Betancourt muere el 28 de septiembre de 1981, en la ciudad de Nueva York, a los 72 años de edad.  Después de su muerte, ha habido dos gobiernos de Acción Democrática, el presidido por Jaime Lusinchi (1984-1989) y el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993).




Infancia y juventud (1908-1928)

Rómulo Betancourt nace en Guatire, Estado Miranda, el 22 de febrero de 1908. Sus padres fueron Luís Betancourt, inmigrante español procedente de las Islas Canarias, y Virginia Bello, natural de Guatire. Tuvo dos hermanas, María Teresa y Helena. En su pueblo natal estudió bajo la guía del maestro Juan José Fermín hasta los once años, cuando, en 1919, se traslada a Caracas junto con su familia. Termina sus estudios de primaria y en 1924 ingresa al Liceo Caracas, dirigido por Rómulo Gallegos. En 1926 ingresa a la Universidad Central de Venezuela para cursar estudios de derecho.

Durante sus años de estudiante, Betancourt muestra inclinaciones literarias y colabora en varias revistas, en donde publica algunos cuentos. Además ayuda a su tío Luís Bello en el negocio de venta de tabacos, lo que le permite conocer bien a Caracas.

En 1927 se reconstituye la Federación de Estudiantes de Venezuela (FEV) y, presidida por Raúl Leoni, se decide realizar la Semana del Estudiante entre los día 6 y 12 de Febrero de 1928. En los actos hablan Jóvito Villalba, Rómulo Betancourt, Joaquín Gabaldón y Pío Tamayo. La celebración se convierte en protesta contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, la cual alcanzaba a casi veinte años de duración, aproximadamente la misma edad de los estudiantes. El gobierno apresa a los estudiantes nombrados y a Guillermo Prince Lara, quien había roto una placa alusiva al dictador. Más de trescientos estudiantes se entregan voluntariamente en prisión en solidaridad con sus compañeros y nace así la generación del veintiocho, que significó la primera rebelión civil contra la tiranía de Gómez y la cual posteriormente iba a transformar definitivamente la historia del país, al convertir un país de caudillos y montoneras militares en una sociedad civil y de instituciones republicanas. Tal como ha destacado Manuel Caballero, esa generación combatió el personalismo, por su misma condición de movimiento colectivo. La población en general manifestó sin temor en contra de la prisión de los estudiantes, que habían sido enviados al Castillo de Puerto Cabello.

El 7 de abril de 1928 se produce un alzamiento militar en el cual participan varios estudiantes, entre ellos Betancourt. La insurrección fracasa cuando no puede tomar el Cuartel San Carlos y varios de los estudiantes vuelven a prisión. Betancourt logra salir clandestinamente del país en junio rumbo a Curazao, donde se inicia su primer exilio político, que iba a durar hasta enero de 1936.



Primer exilio y Plan de Barranquilla (1928-1935)

Los años del primer exilio son de formación y activismo político. En Curazao, se reúne con otros exiliados venezolanos que luchan contra el régimen de Gómez. Según Ramón Velásquez, en la semblanza que aparece en el Diccionario de Historia de Venezuela editado por la Fundación Polar, “dedica su tiempo al estudio de la historia latinoamericana, de las fuentes pensamiento socialista y al conocimiento de las obras que estudian el problema de la penetración imperialista en los países latinoamericanos y para lograr su propósito se empeña en aprender inglés”. En 1929  viaja a BarranquilIa donde se encuentra con Raúl Leoni, Juan José Palacios, Ricardo Montilla y Valmore Rodríguez. Publica un folleto titulado Dos meses en las cárceles de Gómez y regresa a Curazao para encontrarse con Simón Betancourt, quien es agente del “movimiento revolucionario” que, en París, organiza el general Román Delgado Chalbaud para derrocar a Gómez. Rómulo y Simón Betancourt pretendían navegar, junto con otros, hasta la isla La Blanquilla y unirse allí al crucero Falke, que invadirá a Venezuela por Cumaná. Al fracasar el intento, Rómulo Betancourt  viaja a Costa Rica. Antes publica la obra de denuncia En las huellas de la pezuña, escrita en colaboración con Miguel Otero Silva.

En Costa Rica conoce a Manuel Mora, secretario general del partido comunista y a la maestra de preescolar, Carmen Valverde. A mediados de 1930, viaja nuevamente a Barranquilla. En esa ciudad  funda en 1931, junto con doce exiliados venezolanos, la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARDI).  Nuevamente según Ramón Velásquez, “ARDI expresa la posición de Rómulo Betancourt frente a los grupos marxista-leninistas formados por los desterrados venezolanos en México y La Habana y sostiene, fundamentalmente, que la revolución contra el gomecismo no podría ser       un movimiento obra exclusiva de la clase obrera, sino de una alianza de clases. El mismo año, redacta el llamado Plan de Barranquilla, suscrito por exiliados de diversos matices de la nueva izquierda, cuya exposición se orienta a realizar un análisis de la situación venezolana a la luz de la dialéctica marxista”.

Regresa a Costa Rica y en 1934 contrae matrimonio con Carmen Valverde, con quien tiene su única hija, Virginia Betancourt      Valverde. Ingresa a la redacción de Trabajo, órgano del Partido Comunista y es profesor en la Universidad Popular de los Trabajadores de Costa Rica. Escribe un folleto titulado Con quién estamos y contra quién estamos en el cual amplía los análisis contenidos en el Plan Barranquilla y critica la posición que centra en el regionalismo andino los problemas de Venezuela. El 17 de diciembre de 1935 muere Gómez y en enero de 1936 Betancourt se embarca en Puerto Limón, Costa Rica, rumbo a Venezuela.



Oposición activa, clandestinidad y formación de partidos democráticos (1936-1939)

1936 fue un año pleno de acontecimientos significativos para definir el rumbo de Venezuela después de veintisiete años de dictadura. En Febrero se producen huelgas y manifestaciones a favor de la democratización, sin que existan organizaciones políticas para orientarlas. Esto reafirma en Betancourt su convicción de la necesidad de “crear un partido político de orientación democrática y de raigambre popular (…) para encauzar las dinámicas populares dentro de normas de acción disciplinada”. Dentro de este objetivo, se dedica al activismo político. Cuando se funda el Movimiento de Organización Venezolana (ORVE) es su primer secretario de organización (Alberto Adriani es el presidente y Mariano Picón Salas el secretario general). En esta condición participa en la huelga general de junio de ese año, provocada por un proyecto de Ley de Orden Público (Ley Lara). En agosto es elegido secretario general de ORVE. Esta organización se incorpora en octubre de 1936 al Partido Democrático Nacional (PDN), coalición de movimientos que aspira a conformar un partido único de izquierda. Jovito Villaba es designado secretario general y Rómulo Betancourt secretario de organización del PDN, cuya legalización es denegada por el gobierno en el mes de noviembre.

En diciembre el PDN apoya la huelga petrolera del Zulia, que movilizó al país y provocó una reacción del gobierno que se concretó en la ilegalización de varias organizaciones políticas, sindicales y estudiantiles (entre ellas ORVE) la clausura de algunos periódicos y el allanamiento de la Universidad Central de Venezuela. En Marzo de 1937 se decreta la expulsión del país de cuarenta y siete destacados líderes de izquierda, entre ellos Rómulo Betancourt, quien no puede ser detenido y pasa a la clandestinidad.

En la clandestinidad, que se prolonga hasta octubre de 1939, Betancourt se dedica a analizar los problemas del país, a preparar una tesis política y programática y a la organización del PDN. Publica diariamente en el periódico Ahora una columna sin firma titulada Economía y Finanzas, en la cual aborda los más diversos temas políticos y económicos, nacionales e internacionales. Escribió 678 artículos, 115 de los cuales recogería más tarde en el libro Problemas Venezolanos, publicado en Santiago de Chile en 1940.  Según María Teresa Romero, en su biografía de Betancourt, el conjunto de escritos conforma una “suerte de estudio-programa (que) revela el pensamiento económico antiliberal, de capitalismo de Estado y socialista pero, en lo político, de índole pluralista, policlasista, populista, nacionalista y antiimperialista no ortodoxo que prevalecía en Rómulo Betancourt. Y, por ende, en la izquierda democrática que se fue conformando en torno a su liderazgo”. Esta labor periodística contribuyó a la preparación de la Tesis Política y el programa del PDN, que fueron presentados en septiembre de 1939.

Paralelamente Betancourt se dedica a la organización del PDN, el cual, como él, debía actuar en la clandestinidad. Se dedica a su reorganización, después de los sucesos de 1937 y  a ampliar su cobertura a todo el territorio nacional. A la vez se produce un proceso de deslinde ideológico entre los elementos comunistas y la llamada izquierda democrática del PDN, que en febrero de 1938 lleva a una ruptura entre ambos grupos. Adicionalmente el PDN mantiene una alianza estratégica con la oposición legal para aprovechar los espacios políticos que permitía el régimen gobernante.

El 20 de octubre de 1939, Betancourt es apresado por la policía y expulsado del país. Viaja con su familia hacia Chile, en donde transcurre su segundo exilio.



Segundo exilio, Fundación de Acción Democrática y oposición legal (1940-1945)

El segundo exilio de Betancourt fue relativamente corto (Octubre 1939- febrero 1941). Pero le permitió establecer nuevas relaciones en América Latina y vincularse con los partidos socialistas del cono sur del continente. Mantuvo estrechas relaciones con los dirigentes chilenos Salvador Allende, Oscar Schnake y Manuel Mandujano y contribuyó de forma importante en la organización del I Congreso de Partidos Democráticos y Populares de América Latina, celebrado en Santiago de Chile en octubre de 1940. Dictó conferencias  en las cuales expuso la situación de Venezuela y los objetivos del PDN, tanto en Chile como en Uruguay y Argentina, y se mantuvo vigilante en relación con la organización y posible legalización del PDN.

En febrero  de 1941, Betancourt vuelve a Venezuela y puede actuar en forma legal. Se aproximaban las elecciones presidenciales.  A los pocos días se postula la candidatura “simbólica” de Rómulo Gallegos, que no tenía ninguna posibilidad de triunfo, debido a que la elección la realizaba un Congreso Nacional dominado por el gobierno.  El 28 de abril es elegido presidente el candidato oficialista, General Isaías Medina Angarita, quien asume la presidencia el 5 de mayo. La  movilización popular originada en la candidatura de oposición, sin embargo, conduce a que algunos miembros del PDN propongan ese mismo mes la creación de un nuevo partido, Acción Democrática (AD).  Gallegos fue designado presidente del partido y Rómulo Betancourt su secretario general.

El 13 de septiembre de 1941, después de haber obtenido la legalización de AD, se inician sus acciones públicas, mediante un mitin en el Nuevo Circo de Caracas. Betancourt define en su discurso los postulados programáticos de AD, similares a las tesis del PDN, que se centran en el nacionalismo, la diversificación económica, el rescate del petróleo y la incorporación de las grandes mayorías en la vida política nacional, mediante sindicatos y otros organismos de participación popular.

Betancourt prosigue su labor periodística de análisis de la realidad nacional mediante la publicación de artículos en los diarios Ahora y El Universal, así como El Tiempo, de Bogotá. En enero de 1942 se funda el semanario AD y en 1944  el periódico del partido, El País, donde también publica sus trabajos e incluso editoriales diarios. Entre las polémicas destaca la que originó el proyecto de Ley de Hidrocarburos de 1943. Betancourt, junto con Juan Pablo Pérez Alfonzo, aclara el punto de vista de la oposición respecto a ella. Paralelamente, se dedica a la organización de AD, lo que incluye dotar al partido de una estructura y de planes acción, y se empeña en conferirle un alcance nacional, para lo cual recorre personalmente todo el país. Además AD emprende una campaña a favor de una reforma electoral que contemplara el voto directo, universal y secreto. En las elecciones municipales AD moviliza la maquinaria política que ha venido creando y obtiene varias victorias. Betancourt es electo concejal por la parroquia de San Agustín.

Cuando comienza a plantearse el problema de la sucesión presidencial, en 1945, AD es partidaria del voto universal y secreto, pero como esta disposición no es adoptada en las reformas constitucionales de ese año, se plantea la posibilidad de un candidato que se comprometa a instrumentarla. Se trataría de un candidato nacional  que fuera aceptado por el gobierno y la oposición. Betancourt y Leoni consiguen comprometer al embajador en Washington, Diógenes Escalante, quien tenía el apoyo del gobierno como candidato presidencial. Pero Escalante enferma y el partido de gobierno (PDV) elige unilateralmente su propio candidato, lo que produce una ruptura en las negociaciones. La situación se complica aun más debido a las presuntas aspiraciones presidenciales del expresidente Eleazar  López Contreras.

Paralelamente un grupo de oficiales jóvenes del ejército, que propone una renovación de las fuerzas armadas, entra en contacto con unos pocos dirigentes de AD, entre ellos Betancourt, para invitarlos a que los acompañen en un pronunciamiento cívico militar. Este se produce el 18 de octubre de 1945 y provoca el derrocamiento del gobierno de Medina Angarita. Se crea una de Junta de Gobierno compuesta por cinco civiles (cuatro de ellos dirigentes de AD) y dos militares y presidida por Rómulo Betancourt, quien tenía entonces 37 años.



La “Revolución de Octubre” (1945-1948)

El cambio de gobierno de 1945 fue bautizado por sus partidarios como la “Revolución de Octubre”. Sin embargo, Rómulo Betancourt afirma en Venezuela, Política y Petróleo que “el gobierno de facto nació de un golpe de estado típico y no una bravía insurgencia popular. Lo que tenía de negativo tal circunstancia no necesita ser subrayado”. Pero añade: “cualquiera hubiera sido su origen, lo cierto es que estábamos animados de la indeclinable decisión de que el gobierno provisional le diera al país el viraje revolucionario que reclamaba con apremio”.

Para Manuel Caballero, “la conjura que estalla el 18 de octubre de 1945 no fue una revolución, sino un pronunciamiento militar clásico. Lo actuado a partir de entonces sí merece ser llamado “revolución”” (…). “A partir del 19 de octubre, se inicia en Venezuela un proceso que, con todas las reservas que se quiera, se puede considerar revolucionario. Lo es por el ingreso de las masas al escenario político, a través de la extensión del sufragio universal alcanzando segmentos hasta entonces excluidos o ignorados. Lo es por el castigo de los reos de peculado del medio siglo anterior (…) Lo es por la masificación de la educación, de la salud y la asistencia social”.

No obstante la gravitación personal de Rómulo Betancourt, la “Revolución de Octubre” puede caracterizarse como el inicio del régimen de partidos políticos modernos en Venezuela. Acción Democrática domina la administración pública y se propone llevar a la práctica sus tesis y programas, que a su vez tenían sus raíces en las del PDN y el Plan de Barranquilla. Entre sus objetivos se contaban:
restituir al pueblo su soberanía; garantizar las libertades públicas; hacer realidad la democracia, mediante elecciones directas y universales con amplias garantías para todos los partidos políticos;  normalizar la administración pública y evitar el enriquecimiento ilícito; abaratar el costo de la vida y elevar las condiciones económicas y sociales del pueblo; transformar las condiciones reales de producción mediante reformas petrolera, agraria y educacional; así como promover sindicatos obreros y otras formas de participación social.

La actuación de AD llevó a la creación de nuevos partidos políticos que se le oponían como Unión Republicana Democrática (URD) y el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI), los cuales junto con el partido Comunista iban a ser protagonistas de la vida pública venezolana durante el resto del siglo. Estos partidos participaron en las elecciones de la Asamblea Constituyente, encargada de redactar una Constitución que previera las elecciones directas.  Los miembros de la Junta Revolucionaria de Gobierno establecieron, mediante decreto escrito de “puño y letra” por Betancourt que no podían presentarse  como candidatos en esas elecciones. Como comenta María Teresa Romero, se trataba de “algo que no tenía precedentes en el país; algo, al mismo tiempo, que revelaba una nueva moral y una nueva ética del poder en Venezuela”. La Asamblea redactó, luego de abundantes y amplias discusiones, la Constitución de 1947.

El acento en el manejo pulcro de los dineros públicos se subrayó con la creación del Tribunal de Responsabilidad y Administrativa, el cual investigó y penalizó a decenas de funcionarios de los gobiernos de Gómez, López Conteras y Medina Angarita.


En materia petrolera, en diciembre de 1945 se estableció un impuesto extraordinario que significó alcanzar la meta de que la nación obtuviera por lo menos la mitad de las utilidades generadas por la industria. Este principio, el llamado cincuenta-cincuenta, de amplias repercusiones en la industria petrolera mundial, fue adelantado mediante reformas a la ley de impuesto sobre la renta y consagrado legalmente en noviembre de 1948. Su aplicación permitió una triplicación de los ingresos fiscales. Además, se respetaron las obligaciones contraídas por la nación de acuerdo con la Ley de Hidrocarburos de 1943, pero se estableció la política de no otorgar más concesiones petroleras, la cual se aplicó (con la única excepción de las concesiones otorgadas por la dictadura de Pérez Jiménez en 1956) hasta la nacionalización del petróleo realizada en 1976. Otros de los objetivos de la política petrolera fueron la industrialización de los crudos en el país, introducir criterios conservacionistas en la explotación de los hidrocarburos y efectuar un mayor control de las actividades de las empresas transnacionales.

En materia social, se trataba de transformar la sociedad rural predominante en Venezuela, atendiendo a las necesidades de las grandes mayorías nacionales y elevando sus condiciones de vida. Con este fin se garantizó el acceso a la instrucción primaria y se llevó a cabo una campaña de alfabetización sin precedentes, dentro del marco de una reforma de la Ley de Educación destinada a hacer realidad una “educación de masas”. En el mismo sentido se actuó en el campo de la salud, donde destacan la campaña para la erradicación de la malaria, mal endémico que azotaba a la población venezolana, y el programa de vivienda rural. Se ampliaron y garantizaron los derechos de los trabajadores, considerando a los sindicatos como parte fundamental del régimen democrático. En 1945 había 252 sindicatos en todo el país y para 1948 alcanzaban a 1.014. En 1946 comenzaron a firmarse los primeros contratos colectivos de los obreros venezolanos con entes estatales y privados, incluyendo a las empresas petroleras transnacionales. Se decretó la reforma agraria, pero no hubo tiempo para su aplicación efectiva, lo que hizo que una de las mayores prioridades de Betancourt en su segundo gobierno fuera la ejecución de la Ley de Reforma Agraria promulgada en marzo de 1960.

La modernización y el crecimiento de la economía arrojaron resultados positivos, ayudados por el fin de la segunda guerra mundial y el aumento de los ingresos petroleros.  El producto interno bruto (PIB) creció en 16,50 % en1946, en 15,91% en 1947 y en 7,28% en 1948. La inversión total más que se duplicó y la inversión no petrolera se triplicó entre 1945 y 1948. El fomento y la diversificación de la producción recibieron un impulso decidido mediante, entre otras medidas, la creación de la Corporación Venezolana de Fomento y el inicio de los programas de electrificación del país y de los planes para crear una industria siderúrgica. Particular énfasis se dio a las comunicaciones, mediante la construcción de carreteras que integraran y unieran al país. Según titula Betancourt uno de los capítulos de Venezuela Política y Petróleo se trataba de pasar “De un país semicolonial y minero hacia otro de economía diversificada y propia”

Estas políticas requirieron un diálogo intenso con los sectores productivos, particularmente los trabajadores y empresarios, quienes estuvieron representados, junto con las universidades, en el Consejo de Economía Nacional, creado al efecto.

Las elecciones para diputados a la Asamblea Constituyente se realizaron en octubre de 1946. Participó el 92% de los electores inscritos. En ellas, Acción Democrática se consolidó como la primera fuerza política del país, al obtener el 79,4% de los votos. COPEI obtuvo el 13%, URD un 4% y el Partido Comunista un 3,6%. La Constituyente ratificó y legalizó los poderes de facto que venía ejerciendo la Junta Revolucionaria de Gobierno. La nueva Constitución se proclamó el 5 de julio de 1947 y en ella se incluyeron los derechos económicos y sociales de los venezolanos.

El 14 de diciembre de 1947 se realizaron las elecciones presidenciales y del Congreso Nacional de acuerdo con la nueva constitución. El triunfador  fue el candidato de Acción Democrática, el escritor Rómulo Gallegos, quien obtuvo el 74,3% de los votos. El candidato de COPEI, Rafael Caldera, tuvo un 22,5% y el del Partido Comunista un 3,2%.

Rómulo Gallegos asume la Presidencia Constitucional de la República en febrero de 1947. No obstante los naturales cambios de personas, estilos y circunstancias se produce una notable continuidad en lo que ha sido llamado el “el trienio adeco”. Rómulo Betancourt asume la dirección de Acción Democrática y se dedica a la organización del partido. En Abril de ese año es nombrado enviado especial, jefe de la delegación de Venezuela ante la IX Conferencia Internacional Americana, donde se crea la Organización de Estados Americanos (OEA). Pronuncia un importante discurso en el cual afirma: “América no puede adoptar una actitud de distraída indiferencia ante el auge de regímenes totalitarios (…) Sus aportes a favor de la universalización de la democracia y de la preservación de la paz deben ser y pueden ser de alcance muy importante”. Durante la Conferencia se produce el llamado “Bogotazo”, violentas manifestaciones de protesta originadas por el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán.

El 24 de noviembre de 1948 un golpe militar, encabezado por el Ministro de Defensa Carlos Delgado Chalbaud, derroca al Gobierno constitucional de Gallegos. Los dirigentes del gobierno y de Acción Democrática son perseguidos y muchos de ellos encarcelados. Rómulo Betancourt logra mantenerse unos días escondido y posteriormente se asila en la Embajada de Colombia. El 23 de enero de 1949 sale para el su tercer exilio vía Curazao, Jamaica y Cuba con destino a Estados Unidos.



Tercer exilio, caída de la dictadura y vuelta a la patria (1948-1958)

Según Betancourt, en Venezuela Política y Petróleo: “la fórmula nietzcheana, que hizo suya Benito Mussolini, de “vivir peligrosamente”, bien pudo aplicarse al régimen democrático nacido de la revolución de 1945. Vivió peligrosamente, sorteando conspiraciones reaccionarias, haciendo abortar unas antes de estallar, venciendo otras cuando ya habían entrado en etapa de ejecución. Hasta que, por último, la del 24 de noviembre de 1948 dio en tierra con un orden de cosas político en el cual había depositado el pueblo venezolano sus mejores esperanzas”.

Ese hecho provocó un exilio de más de nueve años que iba a transcurrir entre Estados Unidos, Cuba, Costa Rica y Puerto Rico. Al igual  que los exilios anteriores, constituyó una etapa en la vida de Betancourt llena de actividades políticas e intelectuales. La primera tarea que se propuso fue la mantener las actividades del partido Acción Democrática, que había sido ilegalizado, dentro de Venezuela. La clandestinidad interna contó siempre con las orientaciones de Betancourt, presidente del partido, quien estimuló tanto las acciones políticas de la organización como las conspirativas. También se preocupó de organizar y coordinar las actividades de los exilados y denunciar por los más diversos medios las arbitrariedades de la Junta Militar que gobernaba a Venezuela. Adicionalmente, mediante el trabajo periodístico, difundía las posiciones y el ideario democrático de su partido.

En 1949 y principios de 1950, Betancourt se residenció en Estados Unidos. Desde ahí viajó a Cuba cuyo gobierno, presidido por Carlos Prío Socarrás sostenía posiciones afines a las suyas.  Participa activamente en la organización de la Conferencia Interamericana Pro Democracia y Libertad, celebrada en la Habana en mayo de 1950, en la cual participaron destacados líderes progresistas del continente. En noviembre de 1950 es asesinado el Presidente de la Junta Militar de Gobierno de Venezuela, Delgado Chalbaud, y es reemplazado por un civil, Germán Suaréz Flamerich, sin que esto cambie el carácter del régimen ni las actividades de resistencia de AD.

En abril de 1951 se produce en La Habana un atentado frustrado contra la vida de Betancourt. Hacia finales de años fracasan los esfuerzos conspirativos para derrocar la Junta de Gobierno de Venezuela. Esta última convoca a elecciones para una Asamblea Constituyente a celebrarse en 1952, en las cuales se prohíbe la participación de AD y del Partido Comunista. En marzo de 1952 Betancourt debe abandonar Cuba, debido al triunfo de un golpe militar liderado por Fulgencio Batista. Viaja a Costa Rica, con cuyo presidente, José Figueres lo une una vieja amistad. El 22 de octubre es asesinado en Caracas el Secretario General de AD, Leonardo Ruiz Pineda, y el 30 de Noviembre se efectúan las elecciones. Pérez Jiménez desconoce el triunfo de URD y envía a sus principales dirigentes al exilio. A partir de entonces y hasta enero de 1958, Pérez Jiménez se consolida en el poder como Presidente de la República. Durante 1953 la resistencia se debilita por el presidio de varios dirigentes y la muerte de Alberto Carnevali, sucesor de Ruiz Pineda.

En Costa Rica, Betancourt añade a sus actividades políticas la redacción del libro Venezuela Política y Petróleo, que había venido preparando desde hacía años. En él hace un diagnóstico de los principales problemas de Venezuela, expone su doctrina y relata buena parte de la historia política y económica de la primera mitad del siglo XX, incluyendo los logros de su primer gobierno. El libro será finalmente publicado en 1956 en México por el Fondo de Cultura Económica.

La celebración en Caracas, en Marzo de 1954, de la X Conferencia Interamericana supone un apoyo a Pérez Jiménez de parte de muchos gobiernos de la región. Betancourt realiza una campaña contra ella.  A finales de Julio abandona, junto con su familia Costa Rica y se residencia en Puerto Rico. Betancourt multiplica sus escritos en contra de la dictadura e inicia contactos con otras fuerzas políticas venezolanas, como URD. Durante finales de 1956 y principios de 1957 realiza una gira de contactos políticos por Estados Unidos y en Octubre de 1957 se residencia en Nueva York.

En Noviembre Pérez Jiménez anuncia la realización de un plebiscito, que reemplazaría a las elecciones. En diciembre se reúnen en Nueva York, en manifestación unitaria, los principales líderes de la oposición venezolana: Betancourt, Villalba y Caldera. El 15 de diciembre se realiza el plebiscito. El primero de enero de 1958 se produce una sublevación militar, que no tiene éxito, y el 23 de enero, luego de dos días de huelga general, es derrocado el gobierno y Pérez Jiménez sale del país. Asume el gobierno una Junta presidida por el contralmirante Wolfgang Larrazabal. El 9 de febrero Betancourt regresa a Venezuela. Asume la presidencia de Acción Democrática.

Durante 1958 la principal preocupación de los líderes democráticos es la consolidación del régimen, sometido a levantamientos por parte de la reacción militar, y la pronta realización de elecciones. Betancourt se dedica a reorganizar el partido y nuevamente recorre toda Venezuela. El 31 de octubre se firma un pacto de gobernabilidad por parte los líderes de AD, URD y COPEI conocido como el Pacto de Punto Fijo. Los firmantes se comprometieron a la defensa de la constitucionalidad, el respeto de los resultados electorales y a realizar un gobierno de unidad nacional, basado en un programa mínimo común.

En Octubre, después de haber fracasado la búsqueda de un candidato unitario y de que habían sido postuladas las candidaturas presidenciales de Wolfgang Larrazabal, por URD y el Partido Comunista y de Rafael Caldera, por COPEI, Acción Democrática lanza a Rómulo Betancourt como su candidato. Betancourt gana las elecciones con el 49,2% de los votos (Larrazabal 30,6%  y Caldera 15,2%)   y el 13 de febrero de 1959 asume la Presidencia Constitucional de la República. El 22 de febrero cumpliría cincuenta y un años.



Presidencia Constitucional (1959-1964)

El gobierno constitucional de Rómulo Betancourt puede ser descrito a través de tres objetivos que lo caracterizan, todos ellos destinados a consolidar el régimen democrático: la estabilización política, la estabilización económica y la puesta en marcha de una política social. Más importante aun es el hecho de que estableció los grandes lineamientos del régimen democrático para el resto del siglo veinte y consolidó un régimen con el cual Venezuela iba a se uno de los pocos países de América Latina que no padeció de golpes de estado exitosos ni de dictaduras militares durante ese período.

La estabilización política consistió en la afirmación del régimen democrático. Con este objeto mantuvo el pacto institucional llamado de Punto Fijo y procuró un diálogo permanente con las asociaciones de trabajadores y empresarios y con la iglesia católica. En noviembre de 1960 URD se retiró del gobierno, pero la coalición con COPEI se mantuvo hasta el fin del período de gobierno. En 1961 se firma, con votación unánime en el Congreso, la nueva Constitución Nacional, en la cual se incorporaron los principales postulados de los partidos democráticos.

Para el logro de la estabilidad, el gobierno debe enfrentar las más variadas conspiraciones, de orientaciones de izquierda y de derecha. En el frente militar derrota el alzamiento del ex ministro de defensa Jesús María Castro León (abril, 1960) y las insurrecciones o intentos de golpe de estado de Barcelona (junio, 1961), Carúpano (mayo, 1962) y Puerto Cabello (junio, 1962), entre otros. Además, el 24 de junio de 1960 se produce un atentado contra la vida de Betancourt, del que sale herido. Posteriormente se comprobó que había sido organizado por el dictador de la República Dominicana, Rafael Leonidas Trujillo.

En el campo político, el principal partido de gobierno sufre dos divisiones importantes, la del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), (1960) compuesto en su mayoría por jóvenes de filiación marxista inspirados por la revolución cubana y la de importantes cuadros medios (1961) que irían a las elecciones de 1963 bajo el nombre de AD-oposición y posteriormente adoptarían el nombre de Partido Revolucionario Nacionalista (PRN).

En 1961 el MIR, junto con el Partido Comunista, inicia la insurrección armada que opera tanto en áreas urbanas como en las rurales. La aparición de varios frentes guerrilleros a lo ancho del país y las operaciones de comandos en las principales ciudades son reprimidas por el gobierno con el apoyo de las fuerzas armadas. Para las elecciones de 1963 el movimiento subversivo no sólo llama a la abstención sino que amenaza a los posibles votantes. La concurrencia masiva de la población a esos comicios (más del 90% de los inscritos) significó el comienzo del fin del movimiento guerrillero rural y urbano.

No obstante los acontecimientos mencionados, Betancourt pudo entregar pacíficamente el gobierno a otro presidente electo por el pueblo, de acuerdo con los preceptos de la Constitución de 1961, su compañero de partido y de luchas, Raúl Leoni.

La estabilización económica resultaba necesaria cuando se inicia el gobierno de Betancourt debido a la incertidumbre que había creado la situación política, a la baja de los precios petroleros y a la falta de recursos del tesoro ocasionada por el exceso de gastos en los últimos años de la dictadura, el agotamiento de los ingresos extraordinarios provenientes de las concesiones petroleras de 1956 y los gastos igualmente extraordinarios que había debido realizar el gobierno provisional de 1958 para mantener su estabilidad política y  respetabilidad internacional.

Se presentaba un claro contraste con la situación que encontró Betancourt cuando en 1945 asumió la presidencia de Junta Revolucionaria de Gobierno. Entonces las perspectivas económicas eran favorables. En 1959 eran negativas. No obstante las ideas básicas en materia de política económica fueron las mismas que en su primer período de gobierno. Al igual que en 1945, en materia industrial se realizaron políticas de fomento desde un enfoque de sustitución de importaciones, de economía planificada y de fortalecimiento de las empresas del estado. En asuntos petroleros se limitaron los volúmenes de producción, se reanudó el no otorgamiento de nuevas concesiones y se fortalecieron las medidas conservacionistas.

No obstante lo anterior, dichas orientaciones se adaptaron a las circunstancias prevalecientes y  se evitaron medidas con efectos inflacionarios que hubieran podido alterar, como era común en América Latina, la estabilidad de los precios y erosionar el salario de los trabajadores. Por el contrario, se instrumentaron fuertes medidas de austeridad y de disminución del gasto público –incluyendo una reducción de 10% en los sueldos de los empleados del estado- que permitieron estabilizar la economía antes del fin del período de gobierno. Dentro de este enfoque, se redujeron notablemente las importaciones (de $1.500 millones a $1.000 millones anuales) lo que estimuló la producción nacional en la industria (que creció en 8% anual) y la agricultura (que tuvo un crecimiento anual de 6,5%). Aunque hubo una breve recesión –particularmente en el sector construcción- un control de cambios y una devaluación relativamente moderada, se pudo mantener la estabilidad de mediano y largo plazo de la economía venezolana y la coherencia en las políticas petroleras. A pesar de esas dificultades, el crecimiento de la economía (PIB) fue en promedio de 4,3% durante los cinco años con una inflación promedio de 2,2% y mejoró notablemente hacia finales del período. Al final del gobierno, la Tesorería Nacional presenta un superávit  26% más elevado que el de sus inicios y la deuda  externa era de sólo 192 millones de dólares.

En términos más concretos durante el gobierno constitucional de Betancourt se promulgó el primer Plan de Nación, se creó la Corporación Venezolana de Guayana, se inauguró la Planta Siderurgica de Matanzas, se fundó Ciudad Guayana, se creó la Corporación Venezolana de Petróleo y se promovió la creación de la OPEP.

En obras públicas, cabe destacar la construcción del puente sobre el lago de Maracaibo y  de la autopista Valencia-Puerto Cabello. Se aumentó la red vial, con especial énfasis en lograr una cobertura nacional y en las vías de penetración y se duplicó la cantidad de kilómetros pavimentados.

La puesta en marcha de una política social orientada hacia los sectores más necesitados constituyó una prioridad que caracterizó a la acción del gobierno, no obstante las dificultades económicas y políticas mencionadas. En marzo de 1960 se promulgó la Ley de Reforma Agraria, destinada a transformar las relaciones de propiedad en el campo venezolano. Para finales del período de gobierno se habían distribuido más de un millón y medio de hectáreas y se habían asentado 62.000 familias campesinas.

En educación, la matrícula escolar aumentó en un 70% durante el período 1959-1964 y se construyeron 6.300 aulas para la escuela primaria, llegando a registrarse casi el 90% de los niños en edad escolar. Además, se sextuplicó el número de alumnos atendidos por comedores escolares. Se dio especial énfasis a los programas de alfabetización y se creó el Instituto Nacional de Cooperación Educativa (INCE) para la capacitación de los obreros. En secundaria la matrícula pasó de de 76.000 en 1958 a 227.000 en 1963 y en educación universitaria de 10.000 a 30.000 en los mismos años. Se puso en marcha la Universidad de Oriente. Se creó, además, el precedente de que el presupuesto nacional para educación fuera mayor que el dedicado a Defensa.

En salud, la expectativa de vida aumentó en más de dos años. Se incrementó la capacidad de camas de los hospitales públicos en un 20%. Especial énfasis se dio al programa de vivienda rural, con más de 150.000 beneficiarios, y a los acueductos rurales, con 350.000 beneficiarios.

En política exterior la prioridad fue el fortalecimiento de la democracia en América Latina y el no reconocimiento de los regímenes de fuerza. Esta posición llegó a conocerse internacionalmente como la “Doctrina Betancourt”. Llevó a enfrentamientos diplomáticos con gobiernos como el de Rafael Leonidas Trujillo, de República Dominicana y el de Fidel Castro, de Cuba. En ambos casos se logró que fueran sancionados y suspendidos por la Organización de Estados Americanos (OEA) con el apoyo de la mayoría de los países de región. En el mismo sentido, se solicitó, y finalmente se obtuvo, la extradición del dictador Marcos Pérez Jiménez desde los Estados Unidos de América para que fuera juzgado en Venezuela por apropiación indebida de fondos públicos.



La consolidación de la democracia en Venezuela (1964-1981)

Después de la entrega de la presidencia constitucional de la república, Rómulo Betancourt puede considerar que lo fundamental de su obra personal ha sido realizado: se ha consolidado el régimen democrático, un partido de raigambre popular es la principal fuerza política en Venezuela y se han fundado las bases de políticas económicas y sociales destinadas a mejorar la justicia social y a modernizar al país. Piensa, además, que el desarrollo del país debe fundarse en instituciones más que en personas. Como diría años más tarde, en declaraciones a Alicia Segal, que recoge Alfredo Tarre Murzi, Sanín, en el epígrafe de su libro sobre Betancourt estima que “yo no soy un caudillo. El caudillo corresponde a otra etapa, cuando todo el país era un feudo. Dentro de una sociedad moderna con clases sociales, alguien que quiera mandar solo, sin estructura política, sin organización, sin programa ni ideología, es inactual y, claro, antihistórico”.

A las pocas semanas de dejar la presidencia, y después de juramentarse como Senador Vitalicio, emprende un viaje con el objeto de radicarse en Europa y dedicarse al estudio y la escritura. Lo acompaña Renée Hartmann Viso, quien sería su segunda esposa. Betancourt nunca había salido del continente americano.  Viaja primero a Estados Unidos, donde en junio de 1964 recibe el título de doctor honoris causa de la universidad de Rutgers y en julio aborda en San Francisco un barco que lo llevará a Asia y finalmente a Londres. En 1965 vuelve a Estados Unidos donde pronuncia conferencias y la universidad de Harvard le otorga un doctorado honoris causa. En el segundo semestre de 1965 se radica en Nápoles, en donde vivirá hasta finales de 1967, cuando traslada su residencia a Berna, Suiza.

Sobre la situación política interna de Venezuela y de su partido escribe a su biógrafo norteamericano, Robert J. Alexander: “no se preocupe sobre la situación interna de AD. No hay corrientes  “Raulista” ni “Romulista”. Entre Leoni y yo existen las mejores relaciones. Yo estoy en el auto-exilio porque no quería que mi influencia política interviniera, aun contra mi voluntad, en la libertad de movimientos y estilo de gobierno de mi legítimo sucesor”.

Pero a mediados de 1967 surge una nueva causa de fricción dentro de AD que conducirá a su división más importante. Para la nominación de la candidatura presidencial se presentan los antiguos dirigentes y miembros de la Junta Revolucionaria Gonzalo Barrios y Luís Beltrán Prieto. Betancourt apoya a Barrios y los partidarios de Prieto fundan el Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). Por causa de esta división AD perdió, por estrecho margen, las elecciones de 1968. Prieto obtiene el cuarto lugar con un número importante de votos.

En diciembre de 1967 Betancourt retorna por primera vez a Venezuela  y publica el libro Hacia una América Latina democrática e integrada. En febrero de 1968  participa en la Convención de Acción de AD que elige candidato a Gonzalo Barrios. Vuelve a Berna y el 1° de marzo, después de haber concluido los trámites de divorcio, contrae matrimonio con Renée Hartmann. Su vida transcurre más apaciblemente y escribe sus memorias, organiza su archivo, estudia y recibe visitas, particularmente de venezolanos. Antes de las elecciones viaja a Venezuela por dos meses y participa en el mitin de cierre de campaña de Barrios. Vuelve a Venezuela en agosto de 1970 por dos meses.

En 1972 Betancourt regresa a Venezuela. Habita la quinta Pacairigua, actual sede de la Fundación que lleva su nombre, la cual le es regalada por un grupo de amigos que la adquirieron mediante suscripción. Se aproximaba la nominación de candidatos presidenciales y había una gran expectativa sobre las intenciones de Betancourt, ya que se daba por descontado que en caso de quererlo obtendría fácilmente la postulación de AD y probablemente la presidencia. En julio de 1972, poco tiempo antes de la convención de AD, Betancourt anuncia que no aspirará a la presidencia, tal como ya lo había dicho al terminar su período de gobierno en 1964. Regresa a Berna y a principios de 1973 se radica definitivamente en Venezuela. Es nombrado presidente de la comisión redactora del programa de gobierno del candidato presidencial de AD, Carlos Andrés Pérez, su anterior secretario y ministro del interior, y participa en los actos públicos claves de su campaña. Una vez electo Pérez por amplia mayoría, pasa gran parte del año 1974 viajando por Europa, incluyendo los países escandinavos, que no había visitado anteriormente.

En 1975 se discute la ley de nacionalización del petróleo. En agosto, Rómulo Betancourt hace su única intervención como Senador Vitalicio en el Congreso de la República, en la cual apoya la nacionalización y recuerda el largo camino recorrido para lograr ese objetivo de todos los venezolanos. Respalda el controvertido artículo 5 de la Ley, que permite, previa aprobación del Congreso, la asociación con empresas extranjeras, siempre que tengan una participación minoritaria.

En enero de 1976 se hace efectiva la nacionalización del petróleo. A principios de ese año Betancourt viaja a Nueva York durante unas semanas con el objeto de trabajar en los libros que había proyectado. Esta costumbre la mantendrá hasta su muerte.  El 13 de septiembre de ese año es nombrado presidente honorario vitalicio de Acción Democrática. En 1977 se plantea la nominación de un candidato presidencial de Acción Democrática para las elecciones del año siguiente. Compiten Luís Piñerúa Ordáz y Jaime Lusinchi. Una vez designado Piñerúa, Betancourt promueve su candidatura.

En las elecciones de 1978 Piñerúa Ordáz es derrotado por el candidato demócrata cristiano Luís Herrera Campíns. AD obtiene una votación y representación parlamentaria importante. Ese mismo año se habían celebrado los setenta años del nacimiento y cincuenta años de vida política de Betancourt y se reeditaron varias de sus obras.

En 1981, durante uno de sus acostumbrados viajes, sufre un accidente cerebro vascular y a los pocos días, muere el 28 de septiembre en Nueva York, en el Doctor’s Hospital. Sus restos son trasladados a Caracas y luego de ceremonias solemnes presididas por el Presidente de la República, Luís Herrera Campíns, y los dirigentes de AD, en medio de masivas manifestaciones de duelo, el pueblo de Caracas traslada su ataúd en hombros veinticuatro kilómetros desde el Capitolio Nacional hasta el Cementerio del Este, donde reposan.

Varios autores han subrayado el sentido pedagógico que Rómulo Betancourt confirió a su actuación pública, en la cual destacó la honestidad personal, la entrega a la lucha por el pueblo y por valores que consideraba fundamentales, así como la creación de instituciones y la utilización del poder para promover el bienestar colectivo y la justicia social.
http://fundacionromulobetancourt.com/romulo-betancourt/biografia-resumida

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